Rio mujer
LA POESÍA, MOTOR DE COSAS La poesía es la persona, la persona es su poesía. Esta afirmación, en apariencia lugar común, se aplica a los seres humanos que la historia ha llamado “mineros de la luz”, es decir, a los poetas, que en la búsqueda de una palabra que armonice con su edificio de palabras se les va la vida, mientras el mundo se cae a pedazos. La historia cuenta de poetas que ya en la senilidad, necesitan de más vida para corregir o reescribir la obra que heredarán a las generaciones del
futuro, a la humanidad. El poeta Octavio Paz, unos meses antes de partir, revisaba como acucioso joven, los poemas escritos en la lejana juventud. El poeta o la poeta trabajan con palabras, que es el aliento espiritual con el que alimentará a otros. Los muchos procesos históricos se valen de los poetas para acompasar las realidades, pero hay poetas que le cantan a los procesos históricos y eso tiene sus bemoles, pues lo que fue escrito con la mayor sinceridad y emoción se lo lleva el tiempo y el viento, pues los procesos históricos dan paso a otros, y así es y ha sido la humanidad.