Un mundo maravilloso
Nos vamos del mundo a causa de una historia, la de un accidente, una enfermedad o la del más profundo descontento: el de ya no querer más palabras sino silencio. Ahora comprendo cuanto amé la poesía, mi tabla de salvación. Sólo cuando todo calla en el alma, o en el cerebro, cuando todo calla en nosotros, el oído despierta a cuanto pasa y se va, como la flor que reverbera y la hoja que cae, o la brisa que juguetea en el rostro.
Vivir bajo esta ilusión, construir un sentido, una imagen coherente para explicar la vida es un supremo acto de libertad. Nos disolvemos en la corriente de una lengua y dejamos en ella nuestra huella.