Tal vez sólo es tarde
Es tarde, siempre parece ser tarde en el laberinto de arena. El aire no espera y la vida llueve miserias, madrugadas, mariposas ardientes. La muerte también llueve, llueve seca y el llanto de Abril termina
guardado en el bolsillo de un extraño, quizá es que el dolor necesita cambiar de dueño para sobrevivir.
Tal vez solo es tarde y el silencio es consuelo en ese mundo donde todo puede borrarse, pero puede volver. La voz poética camina entre la duda de estar viva o habitar ya la muerte; y desde esa incertidumbre, Sandra Aguilar revisita la existencia, las calles envejecidas y la lluvia constante que recorre el cuerpo.
La poeta muere, cambia de piel, espera y luego sigue, camina de nuevo, espera, recorre la pérdida, los miedos, la arena y espera. Espera los días de convertir el temor en amuleto, aunque en las pausas muera, aunque no florezca, aunque camine de nuevo y, a pesar de olvidar vestirse de ceniza, tenga los ojos abiertos ante la luna.