De naves quemada
Kike Zepeda nos aporta sus pequeños retazos de mar, envueltos con aroma a pleamar fucsia, tostados en su piel de lunes con sombrilla de playa y con ruido de espuma. Derek Walcott, el poeta de su Santa Lucía y Omeros, nos hablaba de un recuento de cosas marinas con memoria, nos relataba cómo las noches oceánicas tienen un museo de silencio y
reflexión. El poeta nos enlista sus mayores deseos a la orilla de ese fenómeno húmedo, a la orilla de esa gran respiración provocada por la luna llena, y nos habla de peces y amada. No está de más decir que el poeta busca hacerle homenajes a su gran tema, nadando en pequeños retazos de agua en piscinas. Todo un marino-poeta consecuente con su sed y con su libertad.