Perdido en la ciudad
Hay ciudades que envejecen dentro de ciudades que se niegan a envejecer como la ciudadela del alma donde habita el corazón, hay voces detrás de las ventanas que se guardan mientras escuchan los pasos en las aceras donde transitan los nombres que se dejaron de pronunciar y ahora son las calles donde aún parecen florecer los desaparecidos; y otros son los lazos de la sangre que el tiempo fue apagando y los seres que una vez amamos en silencio, antes que la distancia levantara sus fronteras invisibles, a veces creemos buscar a alguien cuando en realidad perseguimos una época entera de nuestra vida, un gesto, una canción, el eco de una tarde que no volvió jamás.
El narrador de esta historia emprende la búsqueda de un amigo perdido entre los años y el olvido, pero mientras recorre los lugares, las esquinas, asilos y parques, comprende lentamente que toda búsqueda termina conduciendo hacia uno mismo.
Porque nadie atraviesa impunemente la memoria de los recuerdos que como ciertas melodías continúan sonando aun después de haber terminado.
Os invito a recorrer algunos recovecos donde alguna vez quedaron atrapados los recuerdos.