Sakuras y maquilishuats:
biografía mínima de León Sigüenza Mineros (1895-1942), primer cónsul centroamericano en Japón
A inicios del siglo XX, mientras El Salvador consolidaba su modelo monoagroexportador centrado en el café, Japan avanzaba aceleradamente dentro de su proceso de modernización occidental. La distancia entre ambos países se traducía en una relación prácticamente inexistente, marcada por una mutua invisibilidad apenas atravesada por las noticias internacionales. Este panorama comenzó a cambiar en 1927, cuando El Salvador abrió el primer consulado centroamericano en Japón, encabezado por el escritor y diplomático León Sigüenza Mineros (Cojutepeque, 1895–San Salvador, 1942), figura clave en este primer acercamiento bilateral, impulsado con la visión de expandir mercados para la exportación cafetalera salvadoreña. Este libro explora esos primeros vínculos entre Japón y El Salvador, así como diversos episodios diplomáticos que marcaron su relación, entre ellos el sonado reconocimiento salvadoreño al Imperio de Manchukuo en 1934.