Agelasto
En AGELASTO, el mito no se hereda como ornamento: se invoca como testigo. Dioses, monstruos, mártires, mujeres abandonadas, niños heridos y criaturas caídas entran en estas páginas portando nombres antiguos y heridas inequívocamente contemporáneas. A través de ellos, Alejandra Palomo explora el cuerpo como altar y campo de batalla, el deseo como revelación y cautiverio, y la memoria como el territorio donde el amor y la violencia continúan hablando mucho después de su aparente final.